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Todo empezó con un encuentro casual - o no tan casual - en un programa de televisión. En él se pusieron en contacto Joanna Cross, periodista que acababa de desvelar un fraude en actividades espiritistas, y Sam Towne, científico universitario que dirigía un equipo de investigación de fenómenos paranormales. O quizá todo empezó cuando a Sam Towne se le ocurrió un experimento: crear un personaje - él y su equipo eligieron un aventurero de la época de la guerra de la independencia estadounidense -, darle un nombre y una historia personal y, posteriormente, convocarle a la existencia. Desventuradamente, el experimento fue un éxito. Porque la criatura, para existir en la historia, tenía que negar la existencia de sus creadores, únicos que sabían que era una ficción; éstos, a su vez, eran cada vez más impotentes ante el monstruo que habían creado. Y a través de las brumas de la sinrazón comenzó a abrirse paso el miedo…
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Superstición, Alberto Coscarelli Guaschino, David Ambrose
- Langue
- Année de publication
- 1998
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- (souple)
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- Titre
- Superstición
- Langue
- Espagnol
- Éditeur
- Grijalbo
- Publié
- 1998
- Format
- souple
- Pages
- 297
- ISBN10
- 8425399661
- ISBN13
- 9788425399664
- Séries
- Mots clés
- Fiction, Polars & Thrillers, Fantasy, Science-fiction, Thriller, Science, Horreur, France, Phénomènes surnaturels, États-Unis, 20e siècle, Mort, Littérature anglaise, New York, Fantômes et apparitions, Journalistes, Horreur surnaturelle, Terreur, peur, Révolution, Malédiction, Expériences (science), Fantastique, Spiritisme, Psychotronique, parapsychologie, Romans anglais
- Première publication
- 1997
- Titre original
- Superstition
- Évaluation
- 3,85 sur 5
- Description
- Todo empezó con un encuentro casual - o no tan casual - en un programa de televisión. En él se pusieron en contacto Joanna Cross, periodista que acababa de desvelar un fraude en actividades espiritistas, y Sam Towne, científico universitario que dirigía un equipo de investigación de fenómenos paranormales. O quizá todo empezó cuando a Sam Towne se le ocurrió un experimento: crear un personaje - él y su equipo eligieron un aventurero de la época de la guerra de la independencia estadounidense -, darle un nombre y una historia personal y, posteriormente, convocarle a la existencia. Desventuradamente, el experimento fue un éxito. Porque la criatura, para existir en la historia, tenía que negar la existencia de sus creadores, únicos que sabían que era una ficción; éstos, a su vez, eran cada vez más impotentes ante el monstruo que habían creado. Y a través de las brumas de la sinrazón comenzó a abrirse paso el miedo…


